In Brasile, un noviziato internazionale

“L’amore non avrà mai fine, tutto crede, tutto spera, tutto sopporta”. 1Cor 13,7

Il 14 febbraio, nella sede Provinciale del Brasile, abbiamo avuto la gioia di celebrare l’ingresso in Noviziato della postulante ecuadoriana Adriana Enriquez.

Per l’America Latina questa è la prima esperienza di un noviziato internazionale: accogliamo tutto come un dono grande del Signore e sentiamo nostra la profezia di Isaia che dice: “Ecco, io faccio una cosa nuova: proprio ora germoglia, non ve ne accorgete?” (Is 43,19).

Ringraziamo il Signore che unisce persone di diverse nazioni nell’unità della stessa vocazione.

Ecco la testimonianza in lingua spagnola della neo novizia Adriana. La giovane racconta dell’emozione provata quel giorno, di come la tensione iniziale si sia sciolta alle prime note del canto d’ingresso che diceva: “Prendi la mia vita“. Adriana dice che se amerà il Signore che l’ha chiamata, tutto lo crederà, tutto lo spererà, tutto lo sopporterà! Dopo aver ringraziato chi l’ha accolta nella Congregazione, chiede preghiere affinché Maria l’aiuti ad amare ogni giorno più fedelmente a suo Figlio Gesù.

“El amor perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo, y lo soporta todo” (1Cor 13,7) 

Quiero manifestar como me sentí en ese día, con la misma lectura que escogí “el himno al amor”. Ya que, por obra y gracia de Dios, fue un domingo 14 de febrero, en el cual puedo decir, Dios me ofrece una vez más su infinito amor.

Antes de la ceremonia me sentía nerviosa porque pensaba que a lo mejor toda la alegría que tenía por dentro, se podía escapar un  poco en lágrimas. Pero cuando la ceremonia empezó con el canto, diciendo “Señor, toma mi vida…” lo olvidé y sólo miré Aquel que me llamó desde el inicio y recordé que en el noviciado te enamoras más de Cristo y, si yo lo amo, entonces perduraré a pesar de todo, lo creeré todo, lo esperaré todo y soportaré todo, porque, Él que estaba enfrente de mí, ya lo hizo y hace todo eso y más, por mí, porque Él me amó primero.

Es por eso que también quiero agradecer a nuestra Madre General, Sor María Teresa Peña, que me brindó la oportunidad de formar parte de la Congragación como novicia; a la Provincial de Brasil, Sor Janete Veras Gomes; a la Provincial de Ecuador, Sor Leonor Arana, a mi querida formadora del postulantado, Sor Noralma Merino, Sor Cristina Velastegui y a todas las hermanas que me acompañaron en ese día.

Además deseo pedirles me tengan presente en su oración, para que María Santísima me ayude a amar fielmente cada día más a su Hijo , Nuestro Señor Jesucristo.